domingo, 2 de septiembre de 2007

Entrámpate tío

Acabo de toparme en el correo con una publicidad bancaria que me ha puesto de una mala leche espantosa. Muchos de ustedes la conocerán, supongo. Se trata de un folleto destinado a los usuarios de una de esas tarjetas de crédito jóvenes, o como se llamen, Bluecard, o Greentarjeta, o Yellowsubmarine, que ahí no me he fijado mucho. Pero la tarjeta es lo de menos. De lo que se trata es de que el banco en cuestión, que para la cosa de recaudar viruta tiene tan poca vergüenza como el resto de los bancos y bancas que en el mundo han sido, plantea a sus jóvenes clientes una oferta de crédito tan descaradamente abyecta que, si no fuera porque el tal Solitario de los huevos no es más que un miserable sin escrúpulos y un payaso, casi aplaudiría uno que siguiera reventando ventanillas a alguna de tales entidades. No sé si me explico. 

«Domicilia tu nómina y vete de viaje», es el reclamo inicial que encabeza el folleto, junto a la foto de una parejita jovencísima y feliz. Nada que oponer a eso, naturalmente. Aunque no exista, desde mi punto de vista, relación directa entre el hecho de domiciliar la nómina y subirse acto seguido a un tren, barco o un avión, uno podría seguir el consejo sin grandes objeciones. El mosqueo viene líneas más abajo, cuando el folleto añade «Londres, Roma, Berlín, París... Llévate un bono de 300 euros para viajar a esa ciudad que siempre has soñado conocer». Y aquí, la verdad, el asunto se enturbia un poco. En estos tiempos de educación para la ciudadanía –permitan que me tronche– y teniendo en cuenta que los destinatarios del folleto son gente muy joven, resulta poco edificante que la primera sugerencia a quien domicilia su primera nómina, lejos de aconsejarle ahorrar para un futuro más o menos próximo, consista en cepillarse alegremente esta nómina y las siguientes, en viajes alentados por el cebo del bono de marras, aunque éste financie parte del periplo. 

Pero ésa es sólo la introducción, o proemio. Lo bonito viene luego. «Hasta 30.000 euros –pone con letras gordas– para lo que tú quieras.» Y suena tentador, me digo al leerlo. Si yo fuera joven imberbe y domiciliara mi nómina en tan rumbosa entidad bancaria, tendría asegurado un creditillo que, bien mirado, no deja de ser una pasta. Tal como está el patio, 30.000 mortadelos dan para que una parejita tierna, necesitada y con sentido común –30.000 x 2 = 60.000– pueda organizarse un poco mejor en la línea de salida. Lo malo es que, algo más abajo, cae mi gozo en un pozo. Porque «lo que tú quieras», o sea, lo que un joven de hoy necesita con más urgencia, a juicio del departamento de créditos del banco en cuestión, es «¿Un coche nuevo, una moto, un ordenador, el viaje de tu vida?». Dicho de otra manera: lo bueno de domiciliar la nómina para un joven de veintipocos años, o para una pareja de esa edad que decida plantearse una vida en común, no reside en que así puede uno amueblar la casa, comprar un coche para el trabajo –el folleto habla de «coche nuevo», no de uno a secas– o adquirir lo necesario para encarar la perra vida. Niet. Lo verdaderamente bonito del invento es que, entregándole la nómina a un banco, puedes entramparte como un gilipollas para los próximos diez años de tu existencia, a fin de comprarte una moto o irte a beber piña colada las próximas navidades al Caribe, como Leonardo di Caprio. Guau. Pero no todo queda ahí, colega. Faltaría más. Porque encima, si domicilias tu nómina y te echas encima el pufo –el primero de muchos, qué ilusión– del crédito a diez años para el imprescindible coche nuevo, tu banco, que es generoso que te rilas, permite que además trinques nada menos que una Wii –«Con su revolucionario mando inalámbrico descubrirás una forma diferente de jugar», puntualiza el folleto– casi sin enterarte. Sólo al pequeño costo de otro pufillo adicional: un año pagando una cantidad mensual que ni siquiera llega a 20 euros, tío. Pagando sólo, fíjate, la ridícula cantidad de 19,50 euros al mes. El non plus. Y claro. A ver quién va a ser tan idiota como para no embarcarse en el chollo: vacaciones, coche nuevo, moto, ordenador, y encima poder matar zombis con la Wii casi gratis, o sea. ¿Hay quien dé más? Con eso y un bizcocho, la vida resuelta hasta mañana a las ocho. Por la cara. 

Hace mucho tiempo que no llamaba hijo de puta a nadie en esta página. Se lo prometí a mi madre, a mi confesor y a una señora de Pamplona que me paró por la calle para darme la bronca. Pero hay días en que el impulso resulta más poderoso que las buenas intenciones. 

Hijos de puta. Hijos de la grandísima puta. 

2 de septiembre de 2007 

5 comentarios:

Callie Sparks dijo...

El problema es muchas veces que este tipo de ofertas con todo su marketing y parafernalia colindante sí tienen realmente un público activo. Muchos jóvenes se dejan obnubilar con imágenes bucólicas como esa. Para muchos sigue siendo más importante un coche, un viaje o un juego que lo que es la vida en sí. Quizás se debería hacer hicapié en enseñar la responsabilidad de vivir, y no seguir formando seres caprichosos, egoístas e infantiles.

Callie Sparks dijo...

El problema es muchas veces que este tipo de ofertas con todo su marketing y parafernalia colindante sí tienen realmente un público activo. Muchos jóvenes se dejan obnubilar con imágenes bucólicas como esa. Para muchos sigue siendo más importante un coche, un viaje o un juego que lo que es la vida en sí. Quizás se debería hacer hicapié en enseñar la responsabilidad de vivir, y no seguir formando seres caprichosos, egoístas e infantiles

Anónimo dijo...

Hijo de puta hay que decirlo más, hay que decirlo más : ¡ Hijo de puta! , que sonoridad es el alfa y el omega de la vulgaridad (hora chanante).

Pepe dijo...

Había un anuncio en la tv, de una gran entidad bancaria hoy venida a bastante menos, año 2005 o así, que era bastante más descarado y suicida que el folleto que Don Arturo nos relata. En este anuncio la entidad te ofreciía un préstamo de 60000€ para comprarte un coche de lujo, Mercedes, Jaguars, Bmv, etc.,etc. y el slogan era algo como, " date un capricho", o parecido. Para mi, la banca ha degenerado tanto como la avaricia de un ser humano IGNORANTE y EGOISTA. La memoria es lo más valioso para xobatir las MENTIRAS que ahora pretenden contarnos para justificar su catastrófica gestión de sus activos. El españolito medio NO ha vivido por encima de sus posibilidades, la banca y los "políticos", SI

capitanito llumeta dijo...

Me quedo con esta frase del articulo en cuestión, por el hecho de que resume de forma clara y concisa el mensaje que nos quiere hacer llegar, el maestro Don Arturo Perez Reverte.
"....PERO ESA ES SOLO LA INTRODUCCIÓN", creo que en ella y de forma muy sutil, nos habla de -ya que el mensaje del banco, va dirigido a un publico joven- algo así como el desfloramiento del ingenuo adolescente, que ve en esta "oferta", la oportunidad de entrar en el Mundo adulto -por la puerta grande- pero pasando primero por el bautizo bancario, o "introducción", que no es otra cosa que la sodomizacion bancaria (su primera, de muchas que vendrán).
Buen articulo y muy explicito.