domingo, 9 de febrero de 2003

La mochila y el currículum


Llueve a ratos, y Madrid está frío y desapacible. Pasan paraguas al otro lado del escaparate de la librería de mi amigo Antonio Méndez, el librero de la calle Mayor. Estamos allí de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no ha leído una novela mía en su vida ni piensa hacerlo -«ni falta que me hace», suele gruñirme el cabrón- ordena las últimas novedades. En ésas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire tímido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversación. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un currículum. Claro, responde el librero. Déjamelo. Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carnet grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura, con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para mí, empieza a decir. Luego se calla. Sonríe un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia. Antonio me mira, grave. Vienen por docenas, dice. Chicos y chicas jóvenes. Cada uno con su currículum. Y no puedes imaginarte de qué nivel. Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse.

Le cojo el folio de la mano. Fulano de Tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en París y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de ésos de tres o seis meses y luego a la calle. Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia. Estará, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librerías o en donde sea, sacando su conmovedor currículum de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio, que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un cajón. Él mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como está el patio. Antes de que cierre el cajón, alcanzo a ver más fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas jóvenes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borrárseles de la boca.

España va bien y todo eso, me digo. La puta España. De pronto la tristeza se me desliza dentro como gotas frías, y el día se vuelve más desapacible y gris. Qué estamos haciendo con ellos, maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y enciende otro cigarrillo. Sé que piensa lo mismo. En qué estamos convirtiendo a todos esos jóvenes de la mochila, que tras la ilusión de unos estudios y una carrera, tras los sueños y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo currículum en los que dejan los últimos restos de esperanza. Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho, años de EGB, cinco de formación profesional, cursos, sacrificios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matrícula. Indefensión, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escrúpulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, políticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con más demagogia y apoltronamiento que vergüenza. Trabajos basura, desempleos basura, currículums basura.

Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, deja que el jefe te lo sobe. Aún así, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un piso date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis. Flexibilidad laboral, lo llaman. Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turno tropecientos mil empleos más, y somos luz y fan de Europa. Guau. Gracias a eso, también, un chaval de veintipocos años puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos de chichinabo en tres o cuatro años, y al cabo verse en la calle con la mochila, buscándose la vida bajo la lluvia. Partiendo una y otra vez de cero. Flexibilidad laboral. Rediós. Cuánto eufemismo y cuánta mierda. A ver qué pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de currículums lo que ese chico lleve en la mochila sean cócteles molotov.

9 de febrero de 2003

14 comentarios:

Myladie dijo...

Curioso, no conocía este blog, acabo de ver que posteado usted este articulo en twitter, red por la que le sigo. Me ha gustado, pero sobre todo retratado. En fin... hay poco ojos como los de usted

chichodechelo dijo...

Que puede haber a estas alturas si no miedo. Miedo, sobre todo a perder el trabajo, y de paso y a consecuencia de, perder la casa, la estabilidad, eso que tanto trabajo costo conseguir. ¿Y despues que?¿ que va a pasar con la jubilacion?, ¿tendre posibilidad de tenerla o no? ¿Que esta pasando en esta mierda de pais que ya no tiene norte al que dirigirse?

Anónimo dijo...

Qué gran artículo señor Reverte.

No se moleste por nosotros, los jóvenes, que daremos cumplida venganza de todo esto.

Cuando los de su generación se hagan viejos, no habrá dinero para sus pensiones puesto que toda mi generación estuvo viviendo en precario sin apenas cotizar.

La vida siempre pone todo en su sitio. Qué gran verdad.

Anónimo dijo...

Y aquí, nueve años más tarde tengo el placer de leer este artículo. Y las lágrimas resbalan por mis ojos, es inevitable. Tengo 21 años, maestra a mucha honra, y con unas ganas indescriptibles de poder desarrollar, en un futuro, mi trabajo. Y ahora me encuentro en mitad de Dublín, trabajando para una familia con dos niños encantadores y cobrando 20€/día... y resulta que en España, el suelo mínimo está en 21'40€/día! Y yo me río cuando me preguntan si en España podré conseguir casa, trabajo y mis sueños, al fin y al cabo. Poque solo queda sonreír y decir, ahora no... pero llegará.

Anónimo dijo...

Muchas gracias señor Reverte por su dialéctica. Ojalá pudiéramos valernos de ella para gritar mucho más alto que el mercado, con sus reglas macro económicas que, por mi condición de ciudadana de a pie, no puedo comprender, mas porque me lo cuentan, como la fe cristiana.
A mí el estado español también me ilustró, aunque no parece que tal gasto de energía y dinero, por parte de todos, haya sido útil para esta sociedad.
No tengo titulitis, gracias a Dios, y los papeles acreditándome como tal o cual los tengo guardados, creo que ahí se quedarán.
Mi pareja y yo vivimos felices el día a día, y al día, tenemos esa suerte, y, por favor, que siga así.
Tras 5 años de aguantar situaciones precarias, y, desgraciadamente, acostumbrarnos, entendemos que esta es nuestra vida, lo que hemos heredado, así que aprendemos idiomas para, llegado el caso, poder llegar a cualquier parte, incluso a "Laponia".
Entre tanto, y habiendo aprendido a sobrevivir, hemos decidido dejar de lamentarnos, y, a mis 31 años, me quedé embarazada de un "muy deseado" hijo.
No salió bien, y lo perdí. Pero en relación a la primera noticia, llegué a ver en ojos de compañeros; muchos de los cuales han disfrutado de décadas de estabilidad, aunque ahora estén esperando a la cuarta pregunta; una expresión de ¿cómo lo vas a hacer? bastante descarada, esta mirada completa de abajo a arriba y viceversa, y eso sin mencionar a los que lo expresaron verbalmente.
Esto es una anécdota, simplemente. Yo, mujer, que tuve la ventura de nacer en la transición, lo que me eximía de la sección femenina, y me igualaba al hombre. Que fui responsable desde pequeñita, en un colegio femenino y de monjas con disciplina residual. Que como buan/a español@ de tal generación hasta hice carrera. Ahora me siento más mujer que nunca, con sus connotaciones negativas, al temer por mi puesto de trabajo, ya que he mostrado que esa "chica para todo" además de "obrera" es mujer.
Temo a la flexibilidad y, con ello, a la destrucción, o desaparición, de los derechos de los trabajadores. Incluso temo el momento en que tener derechos en el trabajo esté mal visto, y ciertos "excesos", como la maternidad se convierta en un estigma.
De nuevo, muchas gracias Señor Reverte. Pero no se como lo vamos a hacer, nos han enseñado a pensar, pero no a luchar.

Amig@mi@ dijo...

Mi hija mayor termina este curso ¿Qué le espera mañana?.
Mi hijo mediano comienza el curso que viene ¿Qué le espera cuando termine?
Mi hija pequeña tiene 13 años... ¿Llegará a tener un futuro digno?
Si nos hundimos a la juventud nos cargamos el país.
Le felicito por este artículo.
Me llevo su blog a mi rincón.

Anónimo dijo...

Arturo, a usted que está en la Academia, pregunta: por qué ha desaparecido de nuestro idioma la expresión "bienes fincados" a la muerte de alguién, expresión común en el siglo XIX.

fran dijo...

Me cago en dios,el Sr. Perez Reverte escribió esto en 2003 ( he tenido que releer varias veces la fecha hasta estar seguro y aun no lo estoy) y en el 2013 sigue vigente.
O nos están dando bien por detrás, o este articulo es un clásico inalterable en el tiempo...

Anónimo dijo...

Acabo de leer este artículo. Es extraordinario, pero lo que más me llama la atención es que después de 11 años en vez de que España mejorara, ha empeorado.
Es muy buen artículo. La verdad es que no soy de leer estás cosas pero hoy en clase mi profesor de Literatura nos lo ha leído y me ha resultado tan interesante e increíble que lo he leído de nuevo para volver a asombrarme sobre la cantidad de verdades que presenta y de la manera en las que se cuentan.

Jesus Navarro dijo...

Julio de 2016... Y la cosa sigue igual

Cristóbal Muñoz Camacho dijo...

Yo lo estoy leyendo a 23 de julio del 2016 y me está pasando lo mismo

Anónimo dijo...

Artículo de 2003, comentarios de 2012 y 2014. Asombroso, conocemos una realidad que ni sea esta? Aquí me veo en Liverpool luchando día a día en un país extranjero en el que, al menos asta ahora, se puede pensar en un verdadero futuro, y cada día más enfurecido con todos los mandamáses y sus perros en este mundo humano que navega sin rumbo, ni gloria.

Ovideo dijo...

No tengan esperanza alguna: esto no va a mejorar. No hay futuro posible para los jóvenes en España y de hecho la crisis no va a acabar, sino que empeorará de la peor manera: con lentitud. La decadencia política, económica y social en España será como una inyección lenta: cada vez se irá aguantando más y más peso sobre los hombros hasta que sea tarde.

Hector L. Puig dijo...

Ayer mismo escribí este articulo en LinkedIn y me ha causado un impacto la similitud en el tema

ME RETIRO A LOS 40
Esta bien si no me conoces aún pero por favor no me confundas con el resto.

Soy demasiado inteligente para ser popular. No puedo rebajarme a venderme caro para que desconocidos compren mi reputación digital. Estoy harto en entretener gratuitamente con mis redes sociales a cambio de unos míseros “Likes”. Panda de consumidores irracionales, ya habéis consumido mi paciencia.

Estoy aburrido de ser el más listo en la conversación y de no ser capaz de encontrar trabajo de calidad. Quizás soy un genio, quizás no. Busco excelencia y solo encuentro decadencia.

La sociedad vive anestesiada, mientras cazamos “Pokemon” otros intentan cazar nuestra libertad. Todo es una farsa y todos somos parte de ella. No creo más en este negocio.Hay algo peor que la mediocridad y es celebrarla. Estáis cambiando vuestro instintos por aplicaciones que os dicen que hacer, que tiempo vendrá, que comer, donde ir, en que gastar… A mi me suena a una buena manipulación, perfectamente ordenada, que es como los sistemas cambian de rumbo o de dueño. Los sistemas matan al individuo de una manera muy organizada.

Quizás lo más atrayente de Internet es que es el lugar donde todo el mundo se mira y nadie se toca. Ya no tienes que ser educado o ingenioso, cuanto menos un buen profesional.. tan solo basta con ignorar las comunicaciones incómodas. Anteriormente era bastante complicado esconder como eras de verdad, ahora puedes ser un gilipollas con millones de “seguidores” lo que te convierte en menos gilipollas y más a los que te siguen; Modelo de estupidez compartida- aplaudida.

Ya no hay tanta oportunidad para lo bien hecho, pues el talento evidencia la mediocridad. Ya no hay profesiones, hay puestos de trabajo. (excepto los políticos, estos si, son verdaderos profesionales) El resto de profesionales se esconden en puestos de trabajo mediocres, con miedo a ser descubiertos y condenados por compañeros y/o superiores, que a su vez solo tienen una profesión: La auto-promoción. No se como toda esta chusma ha llegado tan alto, no se como los valientes nos hemos dejado comer el terreno.. no comprendo como la excelencia no es efectiva contra la mediocridad reinante. Generación de “videogamers” y del “se tu mismo” respeto la ideología del ser uno mismo, excepto si eres un gilipollas, entonces está bien si decides ser otro” -Por favor!! No hay menos profesionales, sólo más cobardes. Pero es normal, el sistema se encarga de meternos el miedo en el cuerpo.

No considero el dinero como retribución a mi talento, pero si a mi trabajo. Confío en ser millonario para poderme dar el lujo de trabajar gratis. Solo trabajando gratis se libera el total del potencial, no hay reglas, jefes, normas, presupuestos y bastardos que saben de todo y no hacen nada que te dicen como hacer las cosas.

Trabajo en equipo = Cuando dos o mas incompetentes se juntan para hacer algo que parezca que son menos incompetentes. Sin un liderazgo firme, el trabajo en equipo es una perdida de tiempo, especialmente para el que sabe y por ende termina haciendo todo el trabajo (del equipo, no solo el suyo)

Dejemos esto claro: Si no soy caro no soy bueno. Por lo tanto la diferencia de calidad entre un cuadro de Picasso y uno de Velazquez radica en el precio del mismo, siendo uno “mejor” que el otro. Por eso he decidido ser el fotógrafo mejor pagado del mundo, estableciendo un tarifa fija de $1,000,000 por trabajo, que automáticamente renuncio pues el dinero no es quien para decirme que hacer con mi talento.

Empresario, reflexiona: Si pagas con cacahuetes, no te extrañe que solo puedas contratar monos. Invertir en una empresa no se trata de encontrar a los trabajadores más baratos (o peor pagados)

SI quereís leer el articulo completo (no se puede publicar entero)
https://www.linkedin.com/pulse/me-retiro-los-40-h%C3%A9ctor-l-puig?trk=prof-post