Último libro de Arturo Pérez-Reverte

domingo, 26 de enero de 2014

Ese fulano (quizás usted) me roba

El otro día, en Twitter, un bobo escribió algo que me tiene caliente: «La cultura debe ser de acceso libre y gratuita». El fulano criticaba un artículo de Javier Marías en el que éste, con argumentos de peso y conocimiento del asunto, señalaba el grave perjuicio económico que para editores, libreros y autores supone la piratería electrónica en España: uno de los países europeos donde, con desvergonzado beneplácito gubernamental, más impunemente se piratea literatura en la red; hasta el punto de que las ventas cayeron el año pasado hasta el 70% del anterior, con el desastre que eso supone para cuantos viven de la industria del libro. 

Y ya que hablamos de desvergüenza y gobiernos, palabras sinónimas, no estaría de más recordar que Ignacio de Luzán, literato aragonés, escribió en el siglo XVIII: «Sólo un Estado organizado y fuerte, liberal y protector con sus artistas, pensadores y científicos, es capaz de proveer al progreso material y moral de la Nación». Dejando aparte el toque absolutista propio de su tiempo, la idea básica sigue siendo válida, y explica muchos males de ahora. Sin cultura no hay educación, sin ésta no hay futuro, y los gobiernos -en democracia, con la colaboración de los ciudadanos responsables- deben garantizar su desarrollo y beneficios generales. 

En España ocurre todo lo contrario, y sobre todo con el gobierno de Mariano Rajoy -tan aficionado, por otra parte, al fútbol y al ciclismo- que en materia de cultura hace que Zapatero y su chusma de iletrados e iletradas parezcan la escuela de Atenas. En vez de garantizar la cultura y proteger a sus creadores, esta pandilla desprecia todo lo relacionado con ella, y lo hace de un modo tan infame que acabas preguntándote si tiene cuentas por saldar. En un país donde un producto cultural tiene el mismo trato fiscal que una camiseta de Zara; donde a un director de cine, a un músico o un novelista el ministerio de Hacienda los mete en el mismo grupo que a actrices porno, futbolistas o pedorras de la telebasura, el ministro Montoro encabeza, desde el primer día de gobierno del Pepé, una campaña de acoso e intimidación fiscal nunca antes vista a cuanto tiene que ver con la cultura. Exprimirla sin miramientos, es la idea. Pero a nadie, ni en este miserable Gobierno ni en el anterior, se le ocurre nunca proteger sus derechos. Su trabajo. Su futuro. 

Lo contaba Javier Marías en el artículo que mencioné antes. Dos años de esfuerzo en una novela obtienen a cambio el 10% sobre su precio. Si la novela se vende a 20 euros, el beneficio para el autor son 2 euros por cada libro: 10.000 ejemplares vendidos supondrán 20.000 euros de salario por dos años, lo que no es demasiado, sobre todo si se tiene en cuenta que cuando alguien invierte dos años de su vida en escribir una novela, nada le garantiza que ésta vaya a venderse. Eso, sin contar viajes, materiales, inversiones previas necesarias para escribir la obra. En cuanto al libro electrónico legal, si el precio es de 8 euros, el beneficio para el autor será de 0,80 euros. Eso significa que cada lector que baje por la patilla esa novela de la red le estará robando a Javier, a mí, a quien se dedique a esto, entre 0,80 y 2 euros, según el soporte. Lo que significa que 5.000 lectores piratas, a cambio de libros gratis que quizás ni lean, habrán robado al autor entre 4.000 y 10.000 euros. Sin contar el daño hecho a editores y libreros, y a quienes para ellos trabajan. Porque no hablamos sólo de autores, sino de toda una compleja industria y de los miles de personas, empleados y sus familias, que viven de ella. 

Algo semejante ocurre con músicos y cineastas. Por eso se desploma el mercado de la cultura, entre quienes la consumen menos y quienes no pagan por ella. Hay esfuerzos y gastos previos imposibles si la rentabilidad es poca. Fabricar cultura es un trabajo como cualquier otro, y exige una remuneración adecuada, sobre todo si ese trabajo es tu medio de vida. Además, un escritor o un artista suelen tener fecha de caducidad, como los yogures, y tal vez esa persona aún deba vivir muchos años de lo que ganó en un momento de éxito. Creer que la cultura es algo que los autores fabrican en ratos libres, por diversión y sin esfuerzo, es una estupidez en la que incurren muchos. Así que calculen lo que pasa cuando las ventas legales caen en picado. Y si eso sucede con autores superventas, que aún se las apañan, consideren lo que espera a los autores modestos. Quién podrá permitirse, de aquí a nada, dedicar dos años a crear algo sabiendo que después no cobrará por ello. Imaginen a un abogado, un arquitecto, un fontanero, a los que no pagaran sino tres de cada diez clientes. Si este trabajo lo quieres gratis, dirían, que lo haga tu puta madre. 

26 de enero de 2014 

10 comentarios:

Mist dijo...

Sin ánimo de causar molestia, espero que os guste mi carta de respuesta:
http://nieblamistica.blogspot.com.es/2014/01/carta-abierta-perez-reverte-y-julian.html

Gracias

Anónimo dijo...

Un libro copiado no es un libro no vendido y no debe computarse como pérdida o robo. Vd mismo lo dice... "quizás ni lean"

Todavía no nos hemos adaptado al mundo digital. Cuanto antes mejor para todos.

Para adaptarse, en mi opinión, debería haber controles duros y fiables para proteger al autor y amigos en lo que quieran ser protegidos.

Al mismo tiempo, debería haber libertad para que cada autor decida en "qué quiere ser protegido"

Luego que decidan los consumidores.

Vicente Poyatos dijo...

Vd escribe, yo leo. Vd cobra 80 centimos, yo pago 8 euros. Aquí hay más de un fulano que nos roba a los dos. Sr Pérez Reverte, no es de extrañar que en este país que, habitualmente, tan bien describe, terminemos ejerciendo de mangantes hartos de tanto chorizo.

Anónimo dijo...

Sólo un apunte: si es un trabajo como cualquier otro, ¿por qué el autor puede pretender acumular dinero para vivir de su éxito años más tarde? Si yo dejo de trabajar, en mi trabajo como cualquier otro, ¿podría hacer lo mismo y retirarme plácidamente? No creo.

Anónimo dijo...

http://arturoperez-reverte.blogspot.com/2010/10/pepe-y-los-piratas.html

"Pero lo mejor de la experiencia fue el aspecto delincuente del asunto: cuando la presentación en Madrid, al preguntar un periodista por mis aspiraciones comerciales, respondí que mis aspiraciones comerciales eran que la mayor parte de los lectores se apropiasen de la novela por el morro. O sea, gratis. Lo que quiero es que me lean, dije. Así que recomendé públicamente el pirateo. Haced esto en memoria mía, dije. Por la pati. A qué pasar hambre, si es de noche y hay higueras."

¿En qué quedamos?

un viaje austral dijo...

Una novela puede vender cientos de miles de ejemplares, mientras que un ensayo o trabajo especializado puede vender unas docenas o cientos de ejemplares. Sin embargo la dificultad de escribir alguno de estos últimos es muy superior a escribir una novela e intelectualmente me parece un trabajo muy superior y aprovechable al de escribir una novela o relato con el unico intento de entretener y acaso enseñar algo. Sin embargo nunca he visto quejarse a un antropólogo de que la gente no compra su libro y menos aun que lo descarga. Simplemente hacen un trabajo que creen valioso para ellos y los demas y si hay suerte y se puede sacar algo de dinero, mejor que mejor, pero no se lanzan a apestar a la gente llamándoles imbéciles, ladrones y toda clase de improperios.Cuando en una biblioteca publica sacamos un libro para leer ¿tambien somos unos mendrugos o unos ladrones?
Algo de humildad no vendría mal.

sdas dijo...

Usted parece pertenecer a la casta de intelectuales a la que les "robamos" sus derechos de autor .
Yo soy de la casta de trabajadores a la cual roban nuestro tiempo durante casi toda la vida por 1200 miserables euros ( con suerte ). Y si , si la operadora de internetr a la que pago me permite descargarme contenidos lo hago . Son otros tiempos , tendrán ustedes que reinventarse . El papel se muere ( bendicion para los arboles ), el formato fisico se muere ( alivio para la tierra ). Tenemos los bits y ceros que nos permiten descargar contenidos . La estafa , me parece a mi , es tener un derecho de autor eterno . Charles chaplin fhace tiempo que se ha muerto pero sus peliculas siguen teniendo derecho de autor , aunque esté muerto . La humanidad tiene derecho a obras maestras , como tiene derecho a disfrutar de ver monumentos patrimonio de la humanidad ( aunque considero justo pagar algo para su mantenimiento ) .
En resumén , adaptense :Si quieren vivir de su trabajo busque alternativas en el mundo digital . Cobre por sus contenidos en el mundo digital si quiere y amordacense contra los que de verdad se estan forrando por permitir descargas gratuitas via internet . No somkos nosotros quienes les robamos . Siga la pista ; hay muchas empresas de contenidos en internet que estan detras de las decargas gratuitas ( disney ,...etc )

Marco dijo...

Estoy de acuerdo con que hay que defender los derechos de autoría pero tengo dos perplejidades. Primera: está diciendo que bajando legalmente un libro electrónico se roba dinero al autor? Si es esto lo que afirma, no estoy de acuerdo. Segunda, tal vez conectada con la primera: aparte polemizar justamente contra los piratas, no sería el caso que los autores os quejarais con todos los intermediarios que os dejan tan poco? De hecho, en el caso del libro electrónico os deberían dejar lo mismo que en el caso del formato tradicional y ellos cobrar menos por no tener que imprimir el libro, distribuirlo, venderlo...

patarran trantran dijo...

Maestro... ha de reconocer usté q le han dao por todas partes.
Se ha arrimao mucho... y esta ganaderia... es complicá.
Nada que añadir a todo lo que se ha dicho aqui. Mucho y muy bueno.
Pero... Les cuento mi pequeña historieta, no obstante.
Aún a riesgo de aburrir a propios y extraños con mis pestiños.
Ya sabe usté Maestro, uno nunca pierde la "oportuniá"
Durante mucho tiempo... mis libros y mis discos... fueron mi tesoro mas preciado.
Los ordenaba en estanterias y los contemplaba con fruicion.
Casi con vicio, diria yo.
Fueron acompañandome de habitación en habitación, de casa en casa.
Siempre mimándolos... siempre adorándolos. Docenas de cajas en cada traslado.
Llego el momento del CD... y mordí el anzuelo de nuevo.
Los vinilos -casi mil- acabaron en un trastero en cajas de cartón de JB... cuyo tamaño va al pelo. Quizá esperando tiempos mejores. Vete tu a saber.
Los libros, con la llegada de los niños y al quedarme yo sin "el estudio" una habitacioncilla, donde los ordenaba, limpiaba y adoraba, se encuentran ahora tras unos cristales. Apra no tener que dedicarles ni un minuto. En unas estanterias de Ikea... en lo q yo llamo -eufemisticamente, supongo- mi "rincon de lectura".
Y -tal y como están las cosas- me doy con un canto en los dientes por tenerlos todavia... a ellos y al rincón.
Y digo esto... porque llevan esperando ya casi una decada a ser ordenados.
Ni siquiera los miro. Hace mucho.
Aún así... todavia "piqué" de nuevo con el DVD.
Y eso que era consciente ya de lo que habia por la red.
Pero bueno... uno es como es.
Hasta que me rendí a la evidencia de que todo (libros, cedeses y deuvedeses) me cabían en un disco duro del tamaño de dos paquetes de tabaco.
Y -sobre todo- hasta que la SGAE me toco los cataplines con el canon digital... y tal y tal.
"¿Ah si...? ¿Que tengo que pagar por discos duros y deuvedes...?
¿Por almacenar lo que tengo en papel y en plastico...?
Pues sus vais a enterar, hombre.
En fin... que les voy a contar a ustedes sobre como acabo el SGAE y sus "defensores de la patria"... y "del autor".
Si no han ido a la trena poco les ha faltado. Eso si, la pasta no la devuelve nadie. Que estamos en España, ché tú.
Aun asi... raro es el trimestre q no pago unos euros por un software que pruebo y me gusta... por un libro en pdf... o una peli o un documental en .avi.
Eso si. Antes las he "tocao".
Y si valen la pena y "se lo han currao" las compro.
Que para eso esta Amazon.
Y es lo que hay señores.
El modelo de negocio ha cambiado.
Sustantivamente.
Pero los escenarios, los roles y los actores... se repiten.
Ahora las empresas de medios quieren repetir la jugada con el canon AEDE.
Que mas bien parece un infame ejercicio de legislacion a la carta.
No puedo evitar cierto "deja vu" con las discograficas y Napster.
Y del SGAE... mejor ni hablar.
Que se me abren las carnes.

P.D.: Por lo menos Maestro, lo ha publicado usted todo, pese al revolcón que le han metío. A eso se le llama en mi pueblo ofisio y su entrega. No siempre se trunfa, no siempre la faena sale buena. Pero con ofisio y entrega... se reconose el arte. Y con "arte"... siempre contara usté con el cariño de su afisión. Maestro.

Anónimo dijo...

Creo que es, y se me corrija si me equivoco, que e hasta la fecha no existe la posibilidad de darse de alta en la seguridad social como escritor. Si no cotizas, no hay jubilacion. Si no hay jubilacion, o bien mueres con la pluma en la mano, o dejas la profesion bajo tu cuenta y riesgo, asumiendo la posibilidad de que vengan mal dadas y caigas con todo el equipo.