Último libro de Arturo Pérez-Reverte

domingo, 16 de febrero de 2014

Una historia de España (XIX)

Fue a principios del siglo XVI, con España ya unificada territorialmente y con apariencia de Estado más o menos moderno, con América descubierta y una fuerte influencia comercial y militar en Italia, el Mediterráneo y los asuntos de Europa, paradójicamente a punto de ser la potencia mundial más chuleta de Occidente, cuando, pasito a pasito, empezamos a jiñarla. Y en vez de dedicarnos a lo nuestro, a romper el espinazo de nobles -que no pagaban impuestos- y burgueses atrincherados en fueros y privilegios territoriales, y a ligarnos reinas y reyes portugueses para poner la capital en Lisboa, ser potencia marítima y mirar hacia el Atlántico y América, que eran el futuro, nos enfangamos hasta el pescuezo en futuras guerras de familia y religión europeas, donde no se nos había perdido nada y donde íbamos a perderlo todo. Y fue una lástima, porque originalmente la jugada era de campanillas, y además la suerte parecíamos tenerla en el bote. Los Reyes Católicos habían casado a su tercera hija, Juana, nada menos que con Felipe el Hermoso de Austria: un guaperas de poderosa familia que, por desgracia, nos salió un poquito gilipollas. Pero como el príncipe heredero de España, Juan, había palmado joven, y la segunda hija también, resultó que Juana y Felipe consiguieron la corona a la muerte de sus respectivos padres y suegros. Pero lo llevaron mal. Él, como dije, era un cantamañanas que para suerte nuestra murió pronto, con gran alivio de todos menos de su legítima, enamorada hasta las trancas -también estaba como una chota, hasta el punto de que pasó a la Historia como Juana la Loca-. El hijo que tuvieron, sin embargo, salió listo, eficaz y con un par de huevos. Se llamaba Carlos. Era rubio tirando a pelirrojo, bien educado en Flandes, y heredó el trono de España, por una parte, y del Imperio alemán por otra; por lo que fue Carlos I de España y V de Alemania. Aquí empezó con mal pie: vino como heredero sin hablar siquiera el castellano, trayéndose a sus compadres y amigos del cole para darles los cargos importantes; con lo que lió un cabreo nobiliario de veinte pares de narices. Además, pasándose por la regia entrepierna los fueros y demás, empezó gobernando con desprecio a los usos locales, ignorando, por joven y pardillo, con quién se jugaba los cuartos. A fin de cuentas, ustedes llevan 19 capítulos de esta Historia leídos; pero él no la había leído todavía, y creía que los españoles eran como, por ejemplo, los alemanes: ciudadanos ejemplares, dispuestos a pararse en los semáforos en rojo, marcar el paso de la oca y denunciar al vecino o achicharrar al judío cuando lo estipula la legislación vigente; no cuando, como aquí, a uno le sale de los cojones. Así que imaginen la kale borroka que se fue organizando; y más cuando Carlos, que como dije estaba mal acostumbrado y no tenía ni idea de con qué peña lidiaba, exigió a las Cortes una pasta gansa para hacerse coronar emperador. Al fin la consiguió, pero se lió parda. Por un lado fue la sublevación de Castilla, o guerra comunera, donde la gente le echó hígados al asunto hasta que, tras la batalla de Villalar, los jefes fueron decapitados. Por otro, tuvo lugar en el reino de Valencia la insurrección llamada de las germanías: ésa fue más de populacho descontrolado, con excesos anárquicos, saqueos y asesinatos que terminaron, para alivio de los propios valencianos, con la derrota de los rebeldes en Orihuela. De todas formas, Carlos había visto las orejas al lobo, y comprendió que este tinglado había que manejarlo desde dentro y con vaselina, porque el potencial estaba aquí. Así que empezó a españolizarse, a apoyarse en una Castilla que era más dócil y con menos humos forales que otras zonas periféricas, y a cogerle, en fin, el tranquillo a este país de hijos de puta. A esas alturas, contando lo de América, que iba creciendo, y también media Italia -la sujetábamos con mano de hierro, teniendo al papa acojonado-, con el Mediterráneo Occidental y las posesiones del norte de África conquistadas o a punto de conquistarse, el imperio español incluía Alemania, Austria, Suiza, los Países Bajos, y parte de Francia y de Checoslovaquia. Y a eso iban a añadirse en seguida nuevas tierras con las exploraciones del Pacífico. Resumiendo: estaba a punto de nieve lo de no ponerse el sol en el imperio hispano. Parecía habernos tocado el gordo de Navidad, y hasta los vascos y los catalanes, como siempre que hay viruta y negocios de por medio, se mostraban encantados de llamarse españoles, hablar castellano y pillar cacho de presente y de futuro. Pero entonces empezó a sonar el nombre de un oscuro sacerdote alemán llamado Lutero. 

[Continuará]. 

17 de febrero 2014

2 comentarios:

PRIEDE dijo...

Como ya sé por dónde van a ir los tiros, me adelanto:

"Consecuencias de la educación progretaria: "Ese populacho fascista del 2 de mayo"

http://www.burbuja.info/inmobiliaria/politica/508319-consecuencias-de-educacion-progretaria-ese-populacho-fascista-del-2-de-mayo.html

Ingleses y franceses siempre nos quisieron mucho. Y en esa fecha aprovecharon muy bien la ocasión. Esto en Suramérica:

Julio Carlos González, historiador argentino, nos cuenta quiénes son los próceres, los padres de la patria argentina, de cómo San Martín y compañía estaban en nómina de los británicos, y de cómo fue un almirante británico el que impuso el primer gobierno 'independiente'. Y de cómo en ese gobierno había cuatro ingleses ministros. Y de cómo los próceres de la patria fusilaron a los cuarenta oficiales que años antos defendieron Buenos Aires del saqueo inglés. Y de cómo los patriotas argentinos vaciaron de oro el Banco Nacional y se lo regalaron a los británicos. Y de cómo en la actualidad, culebras como Soros se están haciendo no ya con fincas, sino casi con provincias enteras de la Patagonia. Doscientos años de independencia y cada día peor. Recuerda mucho el saqueo de la desamortización cometido en España a mano de anglófilos liberales como Mendizábal. Y es que el XIX fue una tragedia para todo el mundo hispano, el de ambos lados del Atlántico:

http://www.taringa.net/comunidades/convicciont/5060405/Julio-C-Gonzalez-La-involucion-Hispanoamericana.html

Aquí cuentan quién era Bolívar:

http://www.latribunadelahistoria.es/?com=MuestraClip&Clip=36

En ello seguimos. Son prácticamente los mismos que han ejecutado el 11-m, con la colaboración de los 'afrancesados' y de los anglómanos españoles, que en España son millones. Y encima lo hacen gratis total, porque España es un engendro que nunca debió nacer. "Más fascista que Don Pelayo", escuché decir a un estudiante hace veinte años. Y ahora como el Borbón está en la cuerda floja necesita el amparo judío, así que habrá que nacionalizar a todos los descendientes de sefardíes que así lo quieran y prohibir en las escuelas hablar de los Reyes Católicos, como se ha prohibido llamarle a la Reconquista por su nombre, que ahora es genocidio de la bárbara cristiandad contra la culta y refinanda muslima.

Por fin, señor Pérez Reverte, le han hecho caso. Aquí los tenemos mandando en todo. Ya lo decía Perote: "El CNI no es más que una extensión de la CIA". No hizo falta guillotina. Aquí tiene a sus franceses y a sus ingleses civilizando a la cutre, casposa y cavernícola España:

11-m. La única autoría posible:

http://www.burbuja.info/inmobiliaria/politica/273059-lejos-de-opinionitis-pruebas-mas-verosimiles-de-autoria-del-11-m.html

Así, muy de pasada, sin que se note, algunos, alguna vez, hablan de ello. Anteayer Jesús Cacho, que veo que me leyó cuando lo tenía en la lista de correo, antes de que me pidiera que lo borrase, como tantos otros. Pero veo que va calando:

Mucho más grave aún, si España hubiera dispuesto de un departamento de Seguridad Nacional, probablemente los españoles no hubieran sufrido un golpe terrorista tan brutal como el del 11-M, una operación meticulosamente planificada que logró echar del Gobierno al PP y cambiar el curso de la Historia de España, golpe convertido aún hoy en humillación colectiva sin precedentes que, colmado de misterios, ningún Gobierno parece interesado en aclarar (“mejor así”, resume un antiguo agente del CNI, “porque en otra época ese episodio nos hubiera llevado a declarar la guerra a algún país vecino, y no está claro que haya que sacrificar 20.000 vidas para vengar la muerte de 200”).

http://vozpopuli.com/actualidad/38971-cni-inteligencia-economica-y-secretos-de-estado

mce dijo...

Sigo su historia de España, que conozco pero no en detalle porque soy argentina. Espero cada capítulo, gracias!!